El aceite vegetal de cocina usado es uno de los residuos más problemáticos en locales comerciales con área de cocina o rotisería: si se vierte al alcantarillado, genera obstrucciones en la red y puede incumplir los límites del DS N°609/1998; si se acumula sin condiciones adecuadas, genera olores, atrae vectores y puede ser fuente de incendio; y si se entrega a operadores no autorizados, la responsabilidad del generador no se extingue.

El problema ambiental del aceite de cocina

Un litro de aceite vegetal usado puede contaminar hasta 1.000 litros de agua si llega a una fuente hídrica superficial, formando una película que reduce el intercambio de oxígeno entre el agua y la atmósfera. En el alcantarillado, solidifica al enfriarse y genera tapones que pueden causar reflujos y desbordamientos de aguas servidas. La legislación chilena prohíbe su vertimiento al alcantarillado (DS 609) y al suelo.

Marco normativo

  • DS N°609/1998: Prohíbe la descarga de aceites y grasas al alcantarillado en concentraciones superiores a 300 mg/L (instantáneo) o 150 mg/L (promedio diario).
  • DS N°148/2003: Dependiendo de su concentración de contaminantes, el aceite de cocina usado puede calificarse como residuo peligroso Clase 9.
  • Ley REP N°20.920: Los aceites lubricantes son producto prioritario. Aunque no incluye explícitamente los aceites vegetales, el marco de responsabilidad extendida está siendo extendido.

Requisitos de almacenamiento

El aceite de cocina usado debe almacenarse en envases herméticos, resistentes a la corrosión y claramente identificados. Las condiciones de almacenamiento exigidas por la SEREMI incluyen:

  • Envases con tapa de cierre hermético (no se aceptan envases abiertos o con tapones sueltos).
  • Área de almacenamiento diferenciada, con piso impermeable y dique de contención en caso de derrame.
  • Identificación del residuo en el envase (contenido, fecha de inicio de llenado).
  • Tiempo máximo de almacenamiento: 6 meses para generadores no masivos.

Retiro y valorización

El aceite de cocina usado tiene valor como materia prima para la producción de biodiesel, jabón y otros productos. En Chile existen empresas autorizadas por la SEREMI y el Ministerio del Medio Ambiente para su recolección y valorización. El generador debe asegurarse de que la empresa contratada cuente con las autorizaciones vigentes y debe conservar los manifiestos de retiro como comprobante del manejo conforme a la normativa.

Entregar el aceite usado a un tercero sin autorización sanitaria no extingue la responsabilidad del generador. Si ese tercero lo dispone de manera ilegal (vertiéndolo al alcantarillado o al suelo), el generador puede ser responsabilizado solidariamente.

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